Fidelio : Ludwig Van Beethoven
Par SUD-CLAVIERS, jeudi 4 juin 2009 à 00:21 :: Actualités :: #228
Bien que L. Beethoven n'ait écrit qu'un opéra, Fidélio est l'un des plus beau au monde.
Une oeuvre majeure qui se pleure
Introducción
Ópera en dos actos.
Libreto de Joseph von Sonnleithner (1805) revisado por Stephan von Breuning (1806) y Georg Friedrich Treitschke (1814) basado en la obra Léonore ou L’amour conjugal de Jean Nicolas Bouilly. Música de Ludwig van Beethoven. Estrenada el 20 de noviembre de 1805 en el Theater an der Wien de Viena. Estreno de la versión revisada, el 29 de marzo de 1806 en el mismo teatro. Estreno de la versión definitiva, el 23 de mayo de 1814 en el Kärntnertortheater. Estrenada en el Gran Teatre del Liceu el 11 de enero de 1921.
Fidelio (1805), la única y extraordinaria ópera de Ludwig van Beethoven, tuvo un proceso de creación complejo y difícil (1804-1815). Se basa en el drama francés Léonore ou L’amour conjugal de Jean-Nicolas Bouilly (1798), a quien Beethoven admiraba. El drama pertenecía a un género muy popular en los años de la Revolución Francesa, la pièce à sauvetage, en la que los héroes triunfan en una situación de grave peligro, en una visión optimista de los valores positivos de la justicia y la razón.
La primera versión, en tres actos, tuvo como libretista a Joseph Sonnleithner y se estrenó en 1805 en una Viena ocupada por las tropas francesas, sin éxito. Una segunda versión de 1806 sólo tuvo dos representaciones. La versión definitiva, en dos actos, en la que incorporó al libretista Georg Friedrich Treitschke y revisó a fondo la partitura, se estrenó en el Kärtnertortheater en 1814, y pocos meses después llegó a Praga, Leipzig, Dresde y Berlín. Esta larga y complicada elaboración explica también la existencia de tres oberturas previas a la definitiva, que –bajo el nombre de Leonore– han tenido una gran difusión como páginas sinfónicas independientes. Habitualmente, la llamada Leonore núm. 3 se inserta entre las dos escenas del segundo acto.
La acción transcurre en Sevilla, en el siglo XVII, en una terrible cárcel militar gobernada por el cruel Don Pizarro, donde secretamente retiene prisionero a su peor enemigo, Florestan, que se ha atrevido a proclamar unas verdades que lo delatan. Leonora, magnífica encarnación de la mujer valiente y enamorada, se disfraza de hombre, bajo el nombre de Fidelio, y se gana la confianza del carcelero Rocco –personaje bueno y de gran dignidad personal– en un intento desesperado de salvar al marido. Las primeras escenas siguen el tono y la estructura del singspiel –Marzelline, la hija de Rocco, se enamora de Fidelio creyendo que se trata de un muchacho–, pero pronto la ópera se convierte en un espléndido oratorio que celebra la fuerza del amor. Fidelio consigue bajar a las mazmorras para cavar con Rocco la tumba en la que Pizarro piensa enterrar a Florestan después de asesinarlo, preocupado por la anunciada visita del ministro Don Fernando. Después de escuchar el lamento desesperado de Florestan en la oscuridad, Fidelio consigue con un coraje inaudito detener la acción criminal de Pizarro, mientras la llegada del ministro resuelve definitivamente el drama. El canto a la libertad de los prisioneros perdonados se une a la alegría de los esposos celebrando el triunfo del amor conyugal y de la justicia.
La música nos aporta toda la energía y la pasión del compositor en una partitura repleta de idealismo y sublimación. Además del citado lamento de Florestan («Gott!, welch Dunkel hier / In des Lebens Frühlingstagen»), destacan el aria de Leonora «Komm, Hoffnung, lass den letzen Stern», la primera salida de los prisioneros a la luz («O welche Lust»), el dúo del reencuentro de los esposos («O namenlose Freude!») o el himno al amor conyugal que cierra la obra («Wer ein holdes Weib errungen»).
Fidelio (1805), la única y extraordinaria ópera de Ludwig van Beethoven, tuvo un proceso de creación complejo y difícil (1804-1815). Se basa en el drama francés Léonore ou L’amour conjugal de Jean-Nicolas Bouilly (1798), a quien Beethoven admiraba. El drama pertenecía a un género muy popular en los años de la Revolución Francesa, la pièce à sauvetage, en la que los héroes triunfan en una situación de grave peligro, en una visión optimista de los valores positivos de la justicia y la razón.
La primera versión, en tres actos, tuvo como libretista a Joseph Sonnleithner y se estrenó en 1805 en una Viena ocupada por las tropas francesas, sin éxito. Una segunda versión de 1806 sólo tuvo dos representaciones. La versión definitiva, en dos actos, en la que incorporó al libretista Georg Friedrich Treitschke y revisó a fondo la partitura, se estrenó en el Kärtnertortheater en 1814, y pocos meses después llegó a Praga, Leipzig, Dresde y Berlín. Esta larga y complicada elaboración explica también la existencia de tres oberturas previas a la definitiva, que –bajo el nombre de Leonore– han tenido una gran difusión como páginas sinfónicas independientes. Habitualmente, la llamada Leonore núm. 3 se inserta entre las dos escenas del segundo acto.
La acción transcurre en Sevilla, en el siglo XVII, en una terrible cárcel militar gobernada por el cruel Don Pizarro, donde secretamente retiene prisionero a su peor enemigo, Florestan, que se ha atrevido a proclamar unas verdades que lo delatan. Leonora, magnífica encarnación de la mujer valiente y enamorada, se disfraza de hombre, bajo el nombre de Fidelio, y se gana la confianza del carcelero Rocco –personaje bueno y de gran dignidad personal– en un intento desesperado de salvar al marido. Las primeras escenas siguen el tono y la estructura del singspiel –Marzelline, la hija de Rocco, se enamora de Fidelio creyendo que se trata de un muchacho–, pero pronto la ópera se convierte en un espléndido oratorio que celebra la fuerza del amor. Fidelio consigue bajar a las mazmorras para cavar con Rocco la tumba en la que Pizarro piensa enterrar a Florestan después de asesinarlo, preocupado por la anunciada visita del ministro Don Fernando. Después de escuchar el lamento desesperado de Florestan en la oscuridad, Fidelio consigue con un coraje inaudito detener la acción criminal de Pizarro, mientras la llegada del ministro resuelve definitivamente el drama. El canto a la libertad de los prisioneros perdonados se une a la alegría de los esposos celebrando el triunfo del amor conyugal y de la justicia.
La música nos aporta toda la energía y la pasión del compositor en una partitura repleta de idealismo y sublimación. Además del citado lamento de Florestan («Gott!, welch Dunkel hier / In des Lebens Frühlingstagen»), destacan el aria de Leonora «Komm, Hoffnung, lass den letzen Stern», la primera salida de los prisioneros a la luz («O welche Lust»), el dúo del reencuentro de los esposos («O namenlose Freude!») o el himno al amor conyugal que cierra la obra («Wer ein holdes Weib errungen»).

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